La ciencia que está cambiando tu juego


En 2026, jugar con una pala «de las viejas» es como intentar correr un Maratón con sandalias. La tecnología ha dado un salto cuántico.
No solo es marketing. Mientras más alto el número, más hilos de carbono tiene. Esto se traduce en una pala más rígida que despide la bola como un cañón.
Las palas actuales usan núcleos que se adaptan a la velocidad del golpe. Si golpeas suave, la goma absorbe; si pegas un «remate X3», la goma se endurece para darte potencia máxima.
Gracias a los polímeros de absorción en el puente, el famoso «codo de tenista» (epicondilitis) está pasando a la historia.